miércoles, 24 de agosto de 2016

De regreso de mis vacaciones especiales

Vacaciones Conscientes
¡Hola mis queridos Seres de Luz!
Después de unos días de descanso y reconexión con la naturaleza, vuelvo a conectarme con todos ustedes con las energías renovadas y muchas ganas de compartir aquellos conocimientos que fui recogiendo a lo largo de mi paseo por esta aventura llamada vida.
Este año, mis vacaciones han sido totalmente diferentes a las de otros años. He estado en un pueblo de Extremadura llamado Helechosa de los Montes. Un pueblito mágico en el que el tiempo parece haberse detenido.
Estar allí entre sus casas de adobe, sus calles empedradas que respetan el curso natural de los montes con sus subidas y bajadas. Pasear por las desembocaduras del río Guadiana y ver los animalitos que bajan allí para beber agua y sentarme en la puerta de la casa por las noches a charlar con la familia y los vecinos que te cuentan la historia viva del lugar, me hizo recordar a los tiempos de mi infancia, regresar a esas noches de verano en que la vida transcurría en la calles del barrio y todos hablaban con todos.

Ser testigo de la colaboración entre vecinos, tener las puertas abiertas de las casas sin temor y disfrutar de la sencillez con que el tiempo transcurre más lentamente, me han hecho recordar y rescatar aquellos valores que son importantes para mi vida.
Y cruzarme con gente que no conocía de nada y que me saluden me hizo reflexionar mucho acerca de la vida que llevamos en las grandes ciudades.
Sin duda vivimos en un tiempo en que contamos con muchos adelantos tecnológicos que nos facilitan la vida cotidiana y que, literalmente, nos pueden salvar la vida. Pero ¿qué pasa con el disfrute verdadero y las relaciones entre nosotros?
¿Cuántos de ustedes tienen relación con su vecino más próximo?
¿Cuándo fué la última vez que saludaron a un desconocido que se cruzaron en su portal o en su barrio?
¿Recuerdan la última vez que se detuvieron a mirar el cielo, las nubes, un pájaro o las estrellas?
Estar allí me hizo reflexionar sobre el por qué en estos tiempos en los que no tenemos ninguna dificultad para relacionarnos (¿?) con gente desconocida por internet, sin embargo nos cuesta tanto sostener relaciones personales con nuestro entorno (sean familia, vecinos, compañeros de trabajo o simplemente gente que viaja a nuestro lado en el tren).
¿Qué parte de nosotros ha perdido la confianza en nosotros mismos y en el prójimo?
¿En qué parte de nuestra vida hemos cambiado un abrazo verdadero por uno virtual?
¿Cuándo se nos hizo más necesario un comentario en Facebook que una charla cara a cara con la familia o los amigos?
Tengo la sensación que éstas vacaciones han despertado en mí antiguas sensaciones revitalizantes y que, como todo en mi vida, no es casual que hayan llegado en éste momento. Sin duda mi alma la ha orquestado de forma magistral para ayudarme a seguir recordando quien soy. Y para ello, mi hermosa alma, contó con la colaboración de mi amor, mi compañero de aventuras José Antonio CP, que me ha llevado de su mano al pueblo de sus padres y de su niñez.
Siento que es importante que volvamos a rescatar aquellas pequeñas grandes cosas que nos ofrece la vida:
Sentarte a contemplar las estrellas sin más pretensión que admirar su belleza. Comer una fruta recién cortada del árbol, escuchar las historias de nuestros mayores (aunque las cuenten mil veces) porque, aunque sea por haber vivido más, tienen mucho que enseñarnos. Disfrutar de cocinar una comida casera. Hablar con la gente de lo humano y lo divino. O, simplemente, estar en silencio.
Dejar de lado ese diálogo interno y escuchar la música de nuestro corazón.
No te estoy diciendo que dejemos de lado los adelantos tecnológicos, sólo estoy diciendo que les demos el tiempo y el lugar preciso en nuestra vida.
Busca un momento en el día para estar en comunión con la naturaleza (en tu casa o en un parque de tu ciudad). apaga tu teléfono móvil y silencia tu mente. Y cuándo conviertas esto en un hábito saludable verás que cuando hay silencio en tu mente, hay paz y claridad en tu corazón.
Con Amor

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