¡Hola mis queridos Seres de Luz!
Después de unos días de descanso y reconexión con la naturaleza, vuelvo a conectarme con todos ustedes con las energías renovadas y muchas ganas de compartir aquellos conocimientos que fui recogiendo a lo largo de mi paseo por esta aventura llamada vida.
Este año, mis vacaciones han sido totalmente diferentes a las de otros años. He estado en un pueblo de Extremadura llamado Helechosa de los Montes. Un pueblito mágico en el que el tiempo parece haberse detenido.
Estar allí entre sus casas de adobe, sus calles empedradas que respetan el curso natural de los montes con sus subidas y bajadas. Pasear por las desembocaduras del río Guadiana y ver los animalitos que bajan allí para beber agua y sentarme en la puerta de la casa por las noches a charlar con la familia y los vecinos que te cuentan la historia viva del lugar, me hizo recordar a los tiempos de mi infancia, regresar a esas noches de verano en que la vida transcurría en la calles del barrio y todos hablaban con todos.


