viernes, 8 de julio de 2016

¡Las palabras tienen poder!

Alegría, el poder de las palabras
Creo ya habértelo dicho en otros post, pero por si acaso te lo repito.
Todo aquello que dices sobre la vida (y tu vida), las personas y sobre todo lo que te dices a ti mismo a diario, no caen en saco roto.
Las palabras son energía, como nuestro cuerpo (que es energía vibrando a un ritmo muy lento y eso es lo que permite que tenga apariencia de solidez material).
La energía de las palabras que pronunciamos a diario también tienen una vibración que está dada por la connotación que, socialmente, le hemos dado.

Si te digo la palabra guerra inmediatamente tu mente la asociará a emociones dolorosas. Si te digo bienestar, seguramente la asociaras a emociones de plenitud, felicidad, seguridad.
¿Se entiende?
No es que las palabras en sí sean buenas o malas, simplemente es el significado emocional que le hemos otorgado. Por eso nuestras emociones se ven afectadas por el lenguaje que utilizamos, el que utilizan con nosotros y el que recibimos a través de los diferentes medios de comunicación.
Así, todo tu cuerpo y tu campo de energía (que te envuelve a lo largo de un metro de distancia del cuerpo físico) se vé afectado por tus pensamientos y emociones, alterando también tu realidad física.
Todo aquello de lo que hablamos continuamente, aquello en lo que nos focalizamos poniendo nuestra atención y emoción, es lo que crece en nuestras vidas.
Si quieres tener más de algo en tu vida...comienza por hablar de ello! Habla de ello todo el tiempo y préstale la fuerza de tu emoción. Entrena a tu mente para que ella escoja siempre el mejor pensamiento posible acerca de algo.
Si quieres más alegría, pues no bases tus conversaciones en cosas tristes o en calamidades (ya sean propias o ajenas), habla de cosas alegres.
No provoques conversaciones que lleven a hablar de desgracias porque, aunque tu no seas desgraciado, tus pensamientos harán asociaciones que te remonten hacia algún suceso de tu vida que haya sido desgraciado y tu vibración emocional se verá afectada.
Y la mente en eso está muy (para mal) entrenada. Una vez que comienza a tirar del hilito no tiene fin y sabe cómo llevarte barranco abajo a menos que tú se lo impidas.
A cambio de eso, habla de las cosas bonitas de la vida, que las hay y en cantidad. Que no te importe que la gente te diga que vives en los mundos de fantasía, porque de lo único que eres responsable es de ti mismo y de tu bienestar, no de lo que piensen los demás de ti.
Fijate esa meta y si eres capaz de cuidar aquello que piensas y dices...pronto estarás viviendo aquello de lo que hablas.
Y como dijo Mahatma Gandhi
“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino.”
Con Amor
Claudia Martínez Pardo

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