Algunos de esos cambios son lentos (como el crecimiento físico, por ejemplo) y por lo tanto no alteran nuestro equilibrio y rutina. Se desenvuelven a un ritmo que nos permite asimilarlos con normalidad porque entran dentro de la categoría de "cambios previsibles". Pero: ¿qué pasa cuándo hay un cambio imprevisto que irrumpe en nuestra vida y lo altera todo?
