
A medida que uno va viviendo también va descubriendo el juego que se llama "vivir" y en el camino, repleto de acertijos, armado de valor uno va descubriéndose a sí mismo.
Es curioso darse cuenta que lo que uno daba por certezas ahora no son más que cosas sin sentido alguno.
Nacimos y fuimos educados en la creencia que la vida es nacer, crecer, reproducirse y morir. Y, en medio de esa estructura, estudiar, hacer una carrera, formar una familia y trabajar hasta jubilarse para un día abandonar ésta tierra dejando, con más o menos suerte, el recuerdo de nuestra presencia en un puñado de gente.
Nacimos y fuimos educados en la creencia que la vida es nacer, crecer, reproducirse y morir. Y, en medio de esa estructura, estudiar, hacer una carrera, formar una familia y trabajar hasta jubilarse para un día abandonar ésta tierra dejando, con más o menos suerte, el recuerdo de nuestra presencia en un puñado de gente.
¿Y que hay de la pasión? ¿y de aquellas cosas que nos hacen realmente feliz? ¿De lo que nos hace vibrar el alma de emoción?
Muy poco nos cuentan sobre eso y cuando nos encontramos con gente que ha seguido su vocación (léase la llamada de su alma) enseguida, las personas bien intencionadas con mantener la maquinaria en funcionamiento, nos dicen que son unos pocos elegidos, tocados por la varita mágica del destino o bien unos locos que no tienen los pies sobre la tierra.
Muy poco nos cuentan sobre eso y cuando nos encontramos con gente que ha seguido su vocación (léase la llamada de su alma) enseguida, las personas bien intencionadas con mantener la maquinaria en funcionamiento, nos dicen que son unos pocos elegidos, tocados por la varita mágica del destino o bien unos locos que no tienen los pies sobre la tierra.
Cuando somos niños estamos realmente conectados con nuestra alma. Jugamos, soñamos, imaginamos mundos y todo es posible ante nuestros ojos.
Pero a medida que vamos creciendo (para algunas personas, madurando) vamos perdiendo esa conexión, nos vamos haciendo responsables (ante la mirada de los demás) y poco a poco, todo ese universo de infinitas posibilidades se van tornando en utopías ó, en el mejor de los casos, en aquellas cosas que "algún día (cuando tenga tiempo o dinero) las haré".
Pero a medida que vamos creciendo (para algunas personas, madurando) vamos perdiendo esa conexión, nos vamos haciendo responsables (ante la mirada de los demás) y poco a poco, todo ese universo de infinitas posibilidades se van tornando en utopías ó, en el mejor de los casos, en aquellas cosas que "algún día (cuando tenga tiempo o dinero) las haré".
Y así nos vamos olvidando de nuestras pasiones, como un intento desesperado de ahorrarnos amarguras sin darnos cuenta que ese olvido es lo que nos acerca mas a la amargura.
Pero nuestra alma, que no tiene prisas porque sabe de su eternidad, nos envía señales, mensajes cargados de emoción con la intención de que recordemos para qué hemos venido, para que nos re-conectemos a nuestro plan original.
A veces nos alejamos tanto de ella que casi no la escuchamos pero no se dá por vencida porque "ella" es la esencia de lo que somos. ¡Es la parte más importante de lo que somos!
A veces nos alejamos tanto de ella que casi no la escuchamos pero no se dá por vencida porque "ella" es la esencia de lo que somos. ¡Es la parte más importante de lo que somos!
En mi caso, hace más de veinte años que comencé a escuchar su vocecita, primero como un susurro casi imperceptible lo que me llevó a transitar por diferentes caminos de prueba y error. Estudié psicología, leí libros de autoayuda, libros de espiritualidad, asistí a cientos de talleres, conferencias y cursos, hice terapias de todo tipo, me formé como coach y como mentora emocional y seguí leyendo y leyendo hasta que un día descubrí (re-conocí) la sabiduría que ya residía en mi. Ese día la voz de mi alma fue potente y clara. Pude darme cuenta que en mi vida estuve y estoy rodeada de maestros. Maestros de la vida personificados en mi familia, mis amigos, mi pareja, mis compañeros de trabajo y todas las personas con las que me cruzo y comparto mi vida a diario. Ellos son mis espejos y mis reflejos. Los que me muestran mis más bellos dones y mis sombras mas oscuras (esas a las que les planto cara y las baño en luz para integrarlas).
Y así, re-conectada a pleno con mi pasión, con mi plan de vida original, con lo que vine a aportar a éste mundo y con lo que me hace sentirme realmente feliz, hago éste giro en mi vida para compartir con todos ustedes lo que ahora sé y que aprendí recorriendo un camino que me llevó a "Descubrir" como darle un nuevo sentido a éste juego que llamamos vida.
Te invito a descubrir una nueva forma de vivir que te ayude a escuchar, alta y clara, la voz de tu alma y a re-conectarte con tu plan original.
Te invito a Descubrir-T
Con Amor
Claudia Martinez Pardo
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