viernes, 1 de mayo de 2015

De la tristeza al sufrimiento



Todos tenemos derecho a sentirnos tristes en algunos momentos de nuestra vida. 
La pérdida de personas y oportunidades generan en nuestro interior esa sensación de estar vacíos. Pero son sólo momentos y hay que recordarlo.


Permitirnos sentir esa tristeza es sano porque nos ayuda a agotar el sentimiento, a hacernos conscientes de él para luego superarlo. Hundirnos hasta el fondo para luego comenzar el camino hacia arriba.


Pero ¿que pasa cuando no somos capaces de emprender ese camino de vuelta? Pasa que nos quedamos anclados en el sufrimiento. 



Con el sufrimiento la mente busca mas razones para estar triste y enlaza ese suceso en particular a toda la vida en general sintiéndonos así victimas de un destino desgraciado. Es una forma de energía que nos alimenta en el mal sentido. Cuando sufrimos, en cierto modo inconsciente, atraemos la atención de las personas que, en su buena fe, nos consuelan y nos hacen sentir valiosos pero, que a su vez, no nos ayudan a hacernos responsables de nuestra propia vida y nuestra propia felicidad.


El sufrimiento es la forma de no reconocer nuestro propio poder de regeneración tras una caída poniendo toda la responsabilidad de nuestras emociones en el exterior. 
Sentir tristeza en algunos momentos es inevitable pero sufrir...sufrir es opcional


Claudia Martinez Pardo 

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